Las pautas dietéticas que reciben los enfermos renales son unos papeles llenos de alimentos prohibidos, una lista interminable que genera desasosiego en el paciente, y en el peor de los casos, malnutrición.

La terapia dietética es la única herramienta efectiva con la que cuentan los enfermos para frenar el avance del deterioro de la función renal.
Al mismo tiempo, su alimentación debe ser supervisada para no caer en la malnutrición, la deficiencia en micronutrientes, y tampoco en un déficit extremo de proteínas que pueda generar sarcopenia, que es la pérdida de masa muscular.
Son muchos los pacientes con proteinuria que se quejan de su pérdida de «fuerza», la enfermedad renal tiene esa consecuencia, más motivo aún para mimar el sustento.
Recuerde que su herramienta más efectiva es una alimentación cuidada y unos hábitos saludables que se correspondan con su condición, debe poner el mayor interés en ello.
En un artículo anterior expliqué algunas de las pautas en alimentación. En este haré hincapié en la importancia del tratamiento dietético simplificando el contenido y añadiendo un nuevo concepto, que se debe abordar, para frenar el daño renal, la acidosis metabólica.
PRIORIDADES EN LA ALIMENTACIÓN CON PROTEINURIA Y ENFERMEDAD RENAL
No hay unanimidad a nivel global respecto a los alimentos en sí, si investiga un poco descubrirá que lo que unos prohíben otros lo recomiendan. Entonces, ¿qué debo hacer? Llevar un seguimiento estricto de la alimentación, anotando sus ingestas, y viendo revisión tras revisión si la función renal frena su deterioro.
Vamos a hacer un repaso simplificado. Hay tres cosas básicas que se deben tener en cuenta al hacer dieta para la enfermedad renal: sal, verduras y frutas, y proteínas.
1.- REGULAR LA INGESTA DE SAL
La parte más importante de la dieta renal es reducir la sal.
Al reducir el consumo de sal, puede esperar los siguientes efectos:
- Presión sanguínea baja
- Se vuelve más fácil tomar medicamentos
- Previene el daño renal
Trate de consumir sal 5 g/día.
Lograr este objetivo es difícil y sólo alrededor del 10-20% de los pacientes con enfermedad renal lo logran.
El ajuste del contenido de sal se basa en la técnica más que en la determinación, y lo mejor es probar con otros condimentos que realcen el sabor de los platos. No consuma alimentos preparados. Recuerde que debe emplear sal marina atlántica sin refinar u otras sales naturales, son más ricas en minerales y oligoelementos, y dado que la dieta para la enfermedad renal es tan restrictiva, hay que consumir alimentos con densidad nutricional.
Nota: deberá controlar que su ingesta de sal es adecuada. Un consumo bajo en sal está relacionado con un aumento de colesterol y triglicéridos. Tendrá que comprobar con su médico que sus niveles de sodio son óptimos.
2.- AJUSTARSE A LAS RECOMENDACIONES, LAS RACIONES Y MÉTODOS DE COCCIÓN DE FRUTAS Y VERDURAS
EL POTASIO, un mineral que se encuentra en las verduras y frutas, puede ser un problema para los pacientes con enfermedad renal.
Cuando la función renal disminuye, la excreción de potasio de los riñones disminuye y se acumula en el cuerpo, lo que provoca hiperpotasemia.
La hiperpotasemia puede generar arritmia cardíaca que en el peor de los casos deriva en muerte súbita, por lo que se recomienda a los pacientes con enfermedad renal que reduzcan su consumo en frutas y verduras. En algunos países se ha observado que esta recomendación genera a su vez bastantes problemas de salud, por lo que a las personas jubiladas, a aquellas con enfermedad renal no grave, y a aquellas que cuando se les extrae sangre no tienen un nivel de potasio alto, se les permite dietas no tan restrictivas.
Las mejores frutas y verduras que puede consumir son: las ecológicas. Pesticidas y herbicidas contribuyen al daño.
3.- REGULAR LAS PROTEÍNAS
Se recomienda la restricción de proteínas cuando la función renal está disminuida.
Cuando se trata de la calidad de las proteínas, lo mejor es considerar los beneficios de la proteína animal y la proteína vegetal.
La proteína animal tiene la ventaja de absorber eficientemente los aminoácidos en el cuerpo, mientras que la proteína vegetal tiene la ventaja de absorber simultáneamente las vitaminas y la fibra dietética contenidas en verduras y frutas.
Por otro lado, la restricción proteica tiene los siguientes riesgos:
- Efectos sobre las funciones físicas.
- Riesgo de sarcopenia.
- Es difícil corregir calorías con otros nutrientes.
Como se indica en las pautas, restringir las proteínas a su manera es extremadamente peligroso, así que asegúrese de hacerlo bajo la guía de un profesional sanitario especializado.
No se restringen activamente las proteínas, se disminuyen en un principio, para después ir aumentando la ingesta progresivamente en función de los resultados del seguimiento con su médico.
4.- EL FÓSFORO Y LOS PROCESADOS
En España se consume hasta 7 veces más la cantidad de fósforo recomendada, de ahí que la prevalencia en enfermedad renal aumente año tras año.
¿De dónde viene tanto fósforo? De ciertos aditivos en los alimentos procesados. Los alimentos tienen de por sí fósforo, en su estado natural, el cual es absorbido por el organismo en un 50%. En cambio, a aquellos a los que se les ha añadido ácido fosfórico, su absorción en el cuerpo va a ser de un 90%.
¿Qué alimentos suelen llevar estos aditivos? Las bebidas gaseosas, las bebidas sin alcohol, las galletas, los cereales, embutidos y derivados cárnicos industriales, precocinados…
Una persona con enfermedad renal no sólo debe evitar el consumo de los alimentos enumerados anteriormente, debería también dejar de consumir chocolate, alubias, lácteos y frutos secos.
5.- EL ÁCIDO Y LOS RIÑONES
Los riñones reducen la carga de ácido en el cuerpo. Conforme avanza la enfermedad renal, se va acumulando más ácido en los fluidos del organismo, como en la sangre, y esto generará más daños en el cuerpo de la persona enferma. Es la acidosis metabólica. Debemos pues cuidar el exceso de glucosa generado por nuestra alimentación.
Tener en cuenta el aumento de ácido a la hora de pautar la dieta, es otro de los muchos aspectos importantes de la dietoterapia para el daño renal, no sólo es controlar la ingesta de sodio, potasio, fósforo y proteínas.
CONCLUSIÓN SOBRE LA ALIMENTACIÓN CON ERC
La mayor dificultad está en el compromiso del paciente. La dieta, que se debe ir adaptando y modificando, es su herramienta. Debe tomárselo muy en serio.