En las últimas décadas, con el desarrollo de la industria, el aceite vegetal refinado procedente de las semillas, un producto que se podría considerar ultraprocesado, ha entrado a formar parte de nuestra dieta.
Muchos médicos y profesionales de la nutrición y dietética recomendarán evitar las grasas animales como la manteca de cerdo, el tallow, la mantequilla y la grasas, también saturadas, que contienen determinados cortes de carne como la panceta.

El mayor cambio dietético de las últimas décadas
Las organizaciones médicas autorizadas, representadas por la Asociación Americana del Corazón, recomiendan el uso de aceites vegetales (semillas), en vez de las grasas de origen animal. A parte, recibimos mucha información desde diferentes profesionales y medios donde se recomienda lo mismo.
Muchos dirán que la recomendación es el aceite de oliva, pero esto no es del todo cierto. Se recomiendan los aceites refinados de semillas, como el aceite de girasol, es más, se comparan con las grasas saturadas en detrimento de estas últimas como las causantes de las enfermedades cardiovasculares.
La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo moderno, y en aumento.
Hace unas décadas no se cocinaba con aceites vegetales refinados, y mucho menos se consumían en alimentos modernos como los procesados, ultraprocesados y alimentos preparados, todos ellos elaborados con estos aceites industriales. Los podemos encontrar también en las leches de continuación y otros alimentos para los bebés.
El consumo de grasas de origen animal como la mantequilla, los cortes grasos, la manteca y el tallow han disminuido… la enfermedad cardiovascular aumenta. Muchas personas hoy en día consideran a las margarinas vegetales un alimento más saludable que la mantequilla…
Entendiendo porqué hay que evitar los aceites industriales de semillas
Y no sólo estos aceites, sino también los alimentos que los contienen por muy saludablemente descritos que estén en el etiquetado.
Aumentar la ingesta de aceite vegetal, y sustituir la grasa animal por aceite vegetal, aumentará considerablemente la tasa de mortalidad y la incidencia de enfermedades cardiovasculares y coronarias. Hay estudios que lo avalan como los efectuados por el Dr. Ramsden. En estos estudios quedó demostrado que mientras el colesterol disminuía, la tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular aumentaba. Hoy en día también sabemos que la Teoría del Colesterol es la teoría del fracaso.
Todos los puntos de vista tradicionales afirman que reemplazar las grasas animales por aceites vegetales industriales puede reducir el colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad) y mejorar las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, el omega-6 en el aceite vegetal puede causar oxidación e inflamación haciendo que aumenten las enfermedades cardiovasculares. No es el colesterol el que obstruye las arterias. El colesterol es una molécula necesaria y muy importante en tu organismo, mucho.
¿Y el aceite de oliva? El aceite de oliva procede de un fruto, no de una semilla. A parte, debe consumirse el aceite de oliva virgen extra, y mucho mejor en crudo. No todos los aceites de oliva virgen extra tienen la misma calidad, junto con la miel, es uno de los alimentos en los que se ha detectado un mayor fraude.
Cada vez más estudios apuntan a esta nueva tendencia: si sigue una estructura dietética tradicional y aún sufre de enfermedades metabólicas, es posible que necesite realizar los cambios adecuados, es decir, modificar su patrón alimentario de manera diligente.
En las últimas décadas, el consumo de aceite vegetal industrial ha aumentado constantemente. El aceite de soja y el aceite de canola representan más del 80% del consumo total . Estos aceites generan muchos problemas, conducen directamente a la obesidad y a la enfermedad de Alzheimer.
¿Ha cocinado alguna vez con aceite vegetal de semillas (girasol, canola, …)? Una vez se pega o reseca cuesta mucho quitarlo, incluso de las manos. Lo mismo ocurre con algunos aceites de oliva de baja calidad y/o adulterados, porque son industriales, han pasado por procesos químicos, a muchos se les añaden aditivos, y todo ello llega a tu organismo.
Estoy convencida que en un futuro cercano, y dado que cada vez hay más profesionales sanitarios que modificamos los patrones alimentarios con buenos resultados, la alimentación cambiará y las personas serán conscientes del poder sanador de otros estilos de alimentación más sencillos. Recomiendo disfrutar de determinados alimentos y momentos fuera de casa, donde socializar y hacer excepciones. Tu casa, tu santuario.