La fibra dietética es omnipotente: puede tratar el estreñimiento, reducir el riesgo de cáncer intestinal, perder peso, mejorar los intestinos, reducir el colesterol, prevenir enfermedades cardíacas…
Cuando la fibra dietética se convirtió en la panacea
El cirujano e investigador médico británico Denis Burkitt (Denis Burkitt, 1911-1993), que pasó mucho tiempo practicando la evangelización médica en África (también fue un médico cristiano), cuando entró en contacto con pacientes en Uganda, notó un fenómeno en particular: Respecto de los pueblos indígenas que acudían al hospital, casi ningún paciente padecía de cáncer de colon, enfermedades cardíacas y enfermedades diverticulares. Observó al compararlos con la población inglesa que vivía en el país, que los pobladores autóctonos a menudo comían mucha fibra dietética procedente de alimentos locales sin refinar.
Para contar a todos la situación que vivió, él y Trowell (que también se dedicaba a actividades médicas en África) propusieron la famosa: Hipótesis de la fibra dietética. Concluyeron que la principal causa de las enfermedades de la civilización moderna, especialmente el cáncer de colon, era: La falta de fibra dietética en la dieta.
En 1979, Denis Burkitt también escribió el libro más vendido a nivel internacional «Don’t Forget Fiber in your Diet» (No olvides la fibra en tu dieta), que abrió un nuevo campo de la nutrición y desencadenó una revolución en la industria de las dietas.
La realidad es que detrás de este hallazgo y su difusión había un trasfondo histórico y entrecruzamiento de intereses.
La fibra dietética y los intereses empresariales
En las décadas de 1960 y 1970, cuando se propuso la «hipótesis de la fibra dietética», los círculos de la dietética y la nutrición se enfrentaban a una cuestión más amplia: el debate sobre el azúcar, la grasa saturada y el colesterol. Ganando la partida el azúcar (su industria) y quedando la grasa saturada y el colesterol como los causantes de las enfermedades cardiovasculares. Hoy en día esta teoría ya no se sostiene, aunque aún se escuchen ecos en el horizonte.
Entre los muchos estudios pseudocientíficos, el mayor incidente de «blanqueo» del azúcar fue el infame «Estudio de los Siete Países», su principal investigador, Ancel Keyes, recibió una gran cantidad de dinero de la Asociación Azucarera.
Poco a poco se fue estableciendo la base de la «dieta baja en grasas y alta en hidratos de carbono». Desde entonces, hay innumerables productos con alto contenido de azúcar en los estantes de los supermercados.
La Asociación de la Industria Azucarera le dió la bienvenida a la hipótesis de la fibra dietética, es más, la abrazó ya que beneficiaba a la imagen de cereales, galletas, barritas «saludables» y panes, convirtiéndolos en alimentos saludables.
El difunto Dr. John Yudkin, profesor de Nutrición y Dietética de la Universidad de Londres, señaló que «quizás una de las razones de la amplia aceptación de la sugerencia de que la fibra es un componente dietético importante, sino esencial, es que cuenta con el apoyo entusiasta de los intereses comerciales».
Después de décadas de publicidad, la mayoría de la gente hoy cree que la fibra dietética es omnipotente y extremadamente saludable, de ahí que se sigan adquiriendo y vendiendo nuevos alimentos ricos en fibra y de escasa calidad y densidad nutricional.
¿Cuánto de saludable es la fibra dietética?
Una de las razones principales por las que la «hipótesis de la fibra dietética» goza de amplio apoyo es que se cree que reducen el riesgo de cáncer al diluir o absorber carcinógenos fecales, reducir el tiempo de tránsito del colon, cambiar el metabolismo de los ácidos biliares y aumentar los ácidos grasos de cadena corta.
A primera vista parece razonable, pero en realidad es contraproducente: los datos nunca mienten.
Estudios QUE han cuestionado los beneficios para la salud de la fibra dietética:
1999 Universidad de Harvard: No hay relación entre la fibra dietética y las tasas de cáncer de colon
En 1999, el New England Journal of Medicine (NEJM) publicó un ensayo relacionado, que asestó un duro golpe a la «hipótesis de la fibra dietética». Los científicos realizaron un estudio prospectivo en 88.757 mujeres de entre 34 y 59 años que no tenían cáncer, inflamación ni antecedentes de enteropatía y de pólipos.
Durante 16 años de seguimiento, 787 personas desarrollaron cáncer colorrectal y se identificaron 1.012 pacientes con adenomas de colon distal y recto entre 27.530 participantes que se sometieron a endoscopia.
Lo que determinaron fue una asociación significativa entre la ingesta de vitaminas y el riesgo de adenomas colorrectales y, en última instancia, los investigadores quedaron decepcionados: «Nuestros datos no respaldan un efecto protector importante de la fibra dietética contra el cáncer colorrectal o el adenoma».
2000: Una dieta baja en grasas y rica en fibra no tiene ningún efecto sobre el riesgo de recurrencia del adenoma colorrectal
Los investigadores dividieron a 2.079 sujetos de 35 años o más en dos grupos, a los cuales se les había extirpado uno o más adenomas colorrectales dentro de los 6 meses anteriores al inicio del ensayo.
Los sujetos del grupo de intervención siguieron una dieta baja en grasas y rica en fibra, mientras que el grupo de control comió de acuerdo con sus hábitos dietéticos habituales. El estudio duró 4 años. Los sujetos se sometieron a una colonoscopia en el 1.º y 4.º año después del agrupamiento. Los resultados mostraron que hubo 2 casos de adenomas colorrectales en los 2 grupos. La diferencia en la tasa de recurrencia no fue estadísticamente significativa.
2012: Demasiada fibra también puede aumentar el riesgo de enfermedad del colon
En 2012, los científicos llevaron a cabo un estudio transversal de 2104 participantes (de entre 30 y 80 años) que se sometieron a colonoscopias ambulatorias entre 1998 y 2010.
Los resultados encontraron: Cuanta más fibra comían los pacientes y más frecuentes eran sus defecaciones, mayor era la probabilidad de enfermedad en el colon. Una dieta rica en fibra y una mayor frecuencia de en las deposiciones se asocia en ese momento con una mayor prevalencia de diverticulosis, en lugar de una menor.
La mayoría de las personas creen firmemente que comer más fibra dietética puede proteger los intestinos y prevenir del cáncer de colon, pero al final descubren que no tiene ningún efecto, porque el consumo de fibra no es solución.
Conclusiones
La fibra es una sustancia que el cuerpo humano no puede digerir. Una vez que la fibra soluble llega al colon, atraerá una gran cantidad de bacterias para fermentarlas. Este proceso puede liberar dióxido de carbono, metano, hidrógeno, etc., provocando hinchazón, calambres, efectos negativos como pedos excesivos. Puede aliviar el estreñimiento a corto plazo, pero en realidad puede no ser útil para aliviar el estreñimiento a largo plazo.
No todo el mundo tiene una «constitución respetuosa con la fibra». Debe sentir su propia tolerancia a la fibra, escuchar a su cuerpo y luego hacer ajustes. Hay muchos casos en los que el estreñimiento crónico se corrige bajando el consumo de fibra, está comprobado por los profesionales que sabemos que el estreñimiento no se soluciona comiendo fibra y que una ingesta excesiva puede ser contraproducente.
Para el consumo de fibra, siempre es más recomendable los vegetales que ingerir cereales integrales o legumbres. La salud no la «dirige» la fibra, son sus hábitos y su metabolismo, el estado de su microbiota, los alimentos frescos, con calidad y densidad nutricional, el movimiento y una buena gestión del estrés, quienes van a ayudarle.
Nuevas investigaciones continúan descubriendo que la fibra no parece tener un efecto preventivo tan fuerte sobre el cáncer de colon, e incluso una ingesta elevada puede causar daños a los intestinos. Por lo que si padece de estreñimiento, tenga cuidado con las pautas dietéticas que adopta, puede que le alivien en un principio pero que en el largo plazo acabe sufriendo las consecuencias.