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La dieta antiinflamatoria

Recientemente el término «dieta antiinflamatoria» se ha vuelto popular, convirtiéndose en una de las dietas más famosas junto con la cetogénica o keto. Vamos a entenderla juntos.

En qué consiste la dieta antiinflamatoria

La recientemente popular «dieta antiinflamatoria» se refiere al entorno inflamatorio del cuerpo, que es la inflamación crónica que puede existir en el cuerpo humano y está relacionada con cambios en la proteína C-reactiva y la interleucina del cuerpo.
La inflamación crónica persistente puede causar daño a nuestro organismo y promover la aparición de cáncer. El cuerpo reacciona hacia cierto tipo de sustancias y genera la respuesta inflamatoria.

La alimentación tiene un efecto regulador sobre la inmunidad del cuerpo. Las investigaciones muestran que el patrón dietético bajo en hidratos de carbono puede reducir los niveles de expresión de moléculas inflamatorias en el organismo de las personas, y es beneficioso para combatir la inflamación.

Cuando se pregunte qué puedo o no comer, la respuesta es muy sencilla: comida de verdad. Y comida con calidad nutricional. Si económicamente no puede acceder a determinados alimentos de calidad, se pueden sustituir por otros más económicos que nos aporten los mismos nutrientes siempre y cuando mantengan dicha calidad.

ALIMENTOS INFLAMATORIOS:

  • Azúcares refinados, entre ellos la sacarosa y el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa.
  • Las grasas trans artificiales.
  • Aceites de semillas, como el de soja o colza. Su alto contenido en omega-6 resulta perjudicial.
  • Los carbohidratos refinados.
  • El alcohol.
  • La carne procesada e industrial.
  • Algunos aditivos alimentarios como los emulgentes.
  • Y un exceso de hidratos de carbono en su alimentación diaria.

Por todo ello, es muy importante desarrollar un patrón alimentario adaptado, que le permita llevar una alimentación saludable en función de sus circunstancias. En un principio puede resultar complejo, pero es cuestión de dar el primer paso que luego llegarán los siguientes. Elimine los ultraprocesados de su dieta.

Renuncie a la mediocridad alimentaria y abrace una alimentación sencilla y unos hábitos de vida saludables: la actividad física regular, el sueño adecuado y la gestión del estrés.

Ante el mundo de la alimentación e incluso el de la nutrición, debemos de ser críticos. Debemos cambiar nuestra relación con la comida, prestarle atención al acto de comer, conocer lo que hay en el mercado, entenderlo, y querer comenzar con el cambio en nuestros hábitos diarios.

Exija alimentos con calidad nutricional, y planifique su alimentación para que le resulte satisfactoria y viable a lo largo de su vida.

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