Por diversas razones, muchos consumidores sospechan del uso de aditivos alimentarios por parte de la industria. Los consideran insalubres, e incluso los valoran como un riesgo de salud pública.

Los aditivos alimentarios. Percepción
Los aditivos alimentarios son sustancias de origen natural o sintético, que se añaden a los alimentos para cumplir una determinada función tecnológica o sensorial, por ejemplo, para contrarrestar la caducidad de los alimentos y la degradación bacteriana, dar o restaurar el color o impartir sabor a los alimentos (Emerton & Choi, 2008).
En numerosos estudios realizados en las últimas décadas, los consumidores expresaron una variedad de preocupaciones relacionadas con los efectos potenciales para la salud de los aditivos alimentarios. En ocasiones, las campañas que tratan de suavizar esta percepción, han generado el efecto contrario. Los motivos principales de desconfianza hacia los aditivos se debe al aumento de enfermedades crónicas, muchas de ellas relacionadas con la alimentación, y a las modificaciones en los límites máximos permitidos de ciertos aditivos conforme se realizan revisiones.
Aditivos alimentarios a evitar
NITRATOS Y NITRITOS. Aunque muchos de los nitratos que consumimos provienen de las plantas, existe una creciente evidencia de que los nitratos y los nitritos agregados a la carne procesada están relacionados con ciertos tipos de cáncer, particularmente aquellos que pueden afectar al estómago y al colon. Respecto a las hortalizas, algunas como la lechuga y las espinacas, pueden contener gran cantidad de nitratos, sobretodo en plantas jóvenes y de producción intensiva. Los nitratos son empleados como fertilizante.
COLORANTE ROJO 40 (E129). Algunas investigaciones reconocen que puede haber una conexión entre el E129 y la hiperactividad y agresión en los niños. También afecta a la microbiota intestinal, pudiendo desencadenar enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Aunque está prohibido en la maternidad e infancia, está presente en muchos productos infantiles de consumo habitual. Este colorante se emplea ampliamente en la industria alimentaria, en caramelos, gominolas, refrescos, bollería, productos lácteos y cereales.
MALTODEXTRINA. La maltodextrina se agrega a los alimentos para mejorar la textura, el sabor y su vida útil. En realidad se trata de un carbohidrato con un índice glucémico superior al del azúcar. Su consumo en exceso puede alterar la salud intestinal y generar obesidad y diabetes tipo 2. Se encuentra como aditivo en salsas, alimentos ultraprocesados, alimentos plant based «carne no carne», en bebidas para deportistas…



Hay aditivos que están prohibidos en algunos países como Canadá, Suiza, Noruega, Finlandia o EEUU, en cambio, se comercializan y emplean en los países de la UE.
Pensemos, que ningún estudio se basa en el cóctel de aditivos que una dieta poco saludable ingiere diariamente.
¿Cuántos colorantes al día? ¿Cuántos conservantes, antioxidantes, y emulsionantes por día? La mezcla de aditivos genera daños en la microbiota intestinal, y por ende, más afecciones.
CONSUMIR ALIMENTOS CON ADITIVOS TIENE CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD, AL IGUAL QUE CONSUMIR ALIMENTOS SIN CALIDAD NUTRICIONAL